¿Cómo debe ser un profesional de un museo? #MuseosPro

Esta tarde, entre las 19 y las 21, dará comienzo a través de Twitter la iniciativa #MuseosPro. Un proyecto online en el que se debatirá sobre los temas que conciernen a los trabajadores de museos. #MuseosPro se estructura en cuatro sesiones, una sesión cada jueves del mes de junio, estando la primera sesión de hoy centrada en analizar los perfiles profesionales requeridos por los museos, su formación, experiencia y actividad cotidiana.

En este post me propongo hablar sobre el perfil profesional necesario, que según mi experiencia, requiere un trabajador de un museo. Ante esta temática lo primero que se me viene a la mente es la palabra versatilidad. Creo que un profesional de un museo debe poseer la capacidad de adaptarse a las diferentes situaciones que puede encontrarse en el día a día, debe tener gran capacidad de improvisación y sobre todo, tiene que estar dispuesto a seguir aprendiendo cada día.

VERSATILIDAD

Un buen profesional del museo es una persona que está al tanto de todas las novedades y experiencias que se están llevando a cabo en el sector, ya no solo del arte, sino también de las tecnologías y de la comunicación. Cuando nos enfrentamos al trabajo diario en un museo, al final, nuestra formación en Historia del Arte, el máster de especialización, el doctorado y todos los cursos realizados, son la mera base teórica sobre la que se apoyan las diferentes tareas y desempeños. Si algo he aprendido a través de mi experiencia práctica,  es que resulta mucho más importante que tengas un buen manejo informático, un buen manejo de buscadores y bases de datos, conocimientos de diseño gráfico, redes sociales, manejo de una cámara fotográfica, etc. que de Historia del Arte pura y dura. Pero el gran problema es que nadie nos informa de estos detalles mientras estamos en la carrera, ni siquiera en asignaturas especificas como Museología. La gran mayoría de los museos que nos encontramos en nuestro país son de pequeño o medio tamaño, museos con una plantilla reducida en las que una misma persona concentra varias funciones, por lo que ser versátil se hace fundamental. Ese organigrama ideal, que nos muestran los manuales, solo pueden soportarlo los grandes museos que cuentan con una plantilla muy desarrollada y con diversos departamentos.

COMUNICACIÓN

Uno de los grandes errores del que pecan muchos centros artísticos es la división de oficina-sala expositiva. El personal de oficina visita únicamente las sala expositiva cuando se lo marca su cronograma de trabajo, por lo que nunca llega a conocer las problemáticas diarias del espacio y/o de las piezas. La única forma de solventar el problema es contar con un organigrama de trabajo flexible que permita la comunicación  interdepartamental, los departamentos no pueden ser estancos sino que debe funcionar como vasos comunicantes y nutrirse siempre unos de otros.

 

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