Franquicias museísticas

Estamos inmersos en un el mundo global en el que las marcas de moda, teconología, automóviles, son las mismas en cualquier parte el mundo. Y esta tendencia hacia lo global queda reflejada también en el sector cultural. El Guggenheim fue el primer modelo de museo franquicia abriendo sedes en Venecia, Bilbao o Abu Dhabi (se espera que esté terminado en 2017). A este se fueron sumando otros grandes centros artísticos como el Louvre (en 2012 se abrió Louvre-Lens y en 2015 se espera la inauguración del Louvre de Abu Dhabi), el Pompidou (el centro Pompidou-Metz se inauguró en 2010) o el Hermitage (con sede en Amsterdam desde 2009).

En noviembre de 2013 se anunció que Málaga iba a convertirse en la primera sede, fuera de territorio francés, del centro George Pompidou, y hace apenas unas semanas se confirmó que la ciudad andaluza también será subsede del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petesburgo. Ante estas noticias nos asalta una cuestión ¿dónde queda lo particular, lo singular de cada lugar? ¿es posible seguir utilizando el término endémico para hablar de cultura y arte? Justo ayer, dedicábamos el post a una base de datos que permite visualizar los movimientos que realizan los artistas y las exposiciones por el mundo. El mundo es cada vez más globalizado y, por tanto, también el arte es cada vez más global. Sin embargo, seguimos utilizando el lugar de nacimiento o residencia para categorizar a los artistas, es decir, no nacemos siendo seres globales, al menos por ahora, sino que nuestro lugar de nacimiento y/o residencia marcan de alguna manera nuestra forma de ser, sentir y expresarnos. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene un museo de arte ruso en Málaga? ¿Refleja en algo a la ciudad y el arte malagueño?. La respuesta más obvia es que es un museo dedicado por entero al turismo, un turismo ruso por cierto muy en alza en la Costa del Sol. Las ciudades se están convirtiendo en auténticos parques temáticos, en los que se lleva el consumo rápido e inminente, atendiendo a la proliferación y moda del turismo de cruceros.

El modelo de museo franquicia continúa su expansión por todo el mundo, por lo que debemos preguntarnos si su éxito radica únicamente en el turismo de masa. Los museos han sufrido un enorme cambio en los últimos años, especialmente desde el cambio de milenio. Han pasado de ser meros contenedores de obras a convertirse en focos vivos de la cultura de las ciudades, a través de exposiciones, talleres, conciertos, conferencias, ciclos de cine y/o actividades sociales, actividades, en su gran mayoría, pensadas y concebidas para el público residente en la ciudad. Y en este nuevo modelo de museo del siglo XXI radica el éxito, a mi entender, y la proliferación del museo franquicia, ya que al final, en los museos actuales lo que más importa no es el contenido, sino que ese contenido esté vivo y en constante cambio. Ya lo único que nos queda por conocer es si el Museo de Arte Ruso de Málaga estará vivo o no…

Lectura recomendada http://elpais.com/diario/2009/07/11/babelia/1247269152_850215.html

¿Es la piratería la enemiga de la creación?

Renovarse o morir

La piratería es un problema diario con el que se topa actualmente la cultura, especialmente en el sector musical, en el audiovisual y en el editorial. Han sido muchas las medidas tomadas por diversos países para frenar el avance de la piratería, pero lo cierto es que ninguna ha logrado sus objetivos.

Se dice que la piratería coarta la creación de productos culturales al ofrecer productos ilegales gratuitos que no pueden competir con los vendidos legalmente. Esto ha llevado a una lucha por mantener los derechos de autor y el copyright.

Buscando información sobre organismos contra la piratería me he encontrado con el Observatorio Mundial de Lucha contra la Piratería de la UNESCO. Esta institución ha elaborado una lista sobre las causas de la piratería. Una de las causas que más me ha llamado la atención es aquella que justifica la aparición de la piratería con la alta demanda que existe en la actualidad de bienes y productos culturales.

La demanda de música, películas, libros y programas informáticos es muy alta, lo que podría acarrear el desarrollo de un mercado ilegal para cubrir las necesidades de los consumidores.

Si atendemos a esta afirmación podemos entender que la piratería ha surgido para cubrir una necesidad, la necesidad del acceso universal a la cultura y de la apertura de la cultura a todos los sectores de la población. La cultura, entendida como cultura tradicional, estaba reservada a un sector muy reducido y de alto poder adquisitivo. Ahora ha cambiado la demanda, por lo que también la oferta debe de transformarse. La piratería es un síntoma del mundo digital en el que nos movemos diariamente, un mundo en el que se abaratan y se transforman los procesos de producción, de transporte y de distribución. La industria cultural debe adaptarse a las nuevas demandas y ofertar productos acordes a estas, ya que los productos culturales tal y como los hemos entendido hasta ahora están, según mi opinión, en un proceso de paulatina desaparición.

Ya son muchas las iniciativas que están surgiendo que se posicionan como alternativas a los derechos de autor tradicionales. Un ejemplo es el Festival Creative Commons que ya se ha celebrado en numerosas ciudades y que consiste en un festival de cine en el que se proyectan películas bajo licencias Creative Commons.

Este post ha sido realizado como tarea para el curso Arte y Cultura en circulación: Crear y compartir en tiempos digitales. Curso online gratuito y abierto organizado por Ártica